Masivo
Llevo unos días con ganas de publicar en el blog. No es que haya dejado de escribir; lo sigo haciendo, aunque confieso que cada vez menos. Razón: migro.
En migro hemos logrado construir un CRM de contratación y gestión de expedientes migratorios cada vez más elaborado y fiable, con unos datos cada vez más aprovechados y que, en un futuro muy cercano, nos permitirá gestionar de forma autónoma y casi sin intervención humana los centenares de expedientes de regularización que tenemos en proceso. Y que en los próximos meses se multiplicarán con el nuevo decreto de regularización masiva que será publicado en breve.
Hemos dado un salto muy grande al generar citas presenciales para nuestros clientes, previo pago de 20 euros que, en caso de asistir, se devuelven.
La demanda que tenemos es alta y, aunque podemos atenderla, es porque aún nuestros procesos no están lo suficientemente bien limados y perdemos clientes que estoy seguro de que en el futuro no perderemos. En el futuro tendremos exceso de demanda para toda la oferta que podamos cubrir.
Por eso es tan importante la aplicación. Vamos a transicionar desde un call center que marca citas y videollamadas y gestiona contratos, a un call center que se enfoque principalmente en explicar a nuestros clientes cómo usar la app y educarles en ello, construyendo el hábito de entrar en migro para diversas tareas.
Alguien me dijo que me buscara otro CEO y le creí; otros me dijeron que el producto nunca prosperaría; alguien dijo que era muy caro; otro dijo que era muy barato; otros no supieron decirme nada, solo excusas ante mis acercamientos. Otros, otros, otros, que no tuve que escuchar, como con tantas otras cosas.
Ahora nuestro Gobierno, en un movimiento que estaba relegado a los pasillos de los rumores, confirmó no hace mucho que trabaja en un decreto ejecutivo que hará que, como mínimo, medio millón de personas obtengan la documentación necesaria para residir y trabajar en España.
Creando un efecto llamada muy claro, pero que es totalmente comprensible. No puedo criticar siempre al Gobierno, a pesar de no casar casi en nada, y a grandes rasgos tampoco en asuntos migratorios; pero en esto sí.
Es una regularización extraordinaria que llega tarde, que se ampara en un reglamento de extranjería, en mi opinión notable, pero que en su aplicación las personas responsables son demasiado laxas y, en muchos casos, afeando los requisitos de entrada y haciendo muchas veces la vista gorda, se aprueban cosas que no deberían.
Porque a los políticos que dicen que no se van a pedir antecedentes penales, medios económicos propios o integración, que lean el reglamento general y dejen de comentar bobadas.
Evidentemente, a nadie se le puede aprobar una residencia si no es una persona responsable consigo misma, que gestiona su vida y que al día siguiente no tengamos que aprobarle una ayuda de manutención. Pero bueno, en fin, siendo pesimista, creo que es hacia eso hacia donde nos dirigimos: a un escenario de socialismo masivo.

