Lo primero que quise fue marcharme bien lejos
La velocidad necesaria para escapar de la atracción gravitatoria del sol es muy alta. 3I/Atlas, el tercer objeto interestelar detectado hasta ahora, la posee y está escapando de nuestro sol.
Hoy voy a tratar un tema algo diferente.
Es interesante cuanto menos, que nuestro entendimiento de la ciencia y la naturaleza ha cambiado con el tiempo, que ha condicionado enormemente nuestra intuición. A pesar de ser casi siempre es errónea.
Por poner un ejemplo, nuestra intuición dice que el planeta parece quieto cuando no lo está, o que la superficie terrestre es plana cuando no lo es.
Por eso que la intuición sin la suficiente perspectiva no sirve de mucho.
Puede que el tiempo surgiera con algún acontecimiento extremo que dio origen a la creación de las galaxias, o puede que fuese un recomienzo. Nadie puede afirmar que el tiempo es finito ni tampoco infinito.
Todo tiene un principio y un final. ¿O no?
¿El tiempo es un bucle?
Nunca lo sabremos. Nuestra perspectiva es tan diminuta que por mucho que observemos, analicemos y estudiemos con diferentes teorías o experimentos, acontecimientos como el big bang nunca podrán ser terminados de explicar.
Entonces cumplir años, hacerse más viejo es adquirir perspectiva, templanza, y una visión que ahora sustituye al instinto.
Lo malo de cumplir años es también que perdemos esa motivación, ese entusiasmo y radicalidad que a veces nos permite escapar del mundo gravitatorio que nos rodea y abrazar nuevas ideas que de otro modo no llegarían a nosotros, con esa garra, con ese tira y afloja, con esa prueba y error.
Con ilusión.
No todo el mundo ama lo que hace.
Me siento muy afortunado por siempre haber tenido el privilegio de hacerlo que he querido. Quizás no siempre he tenido las situaciones proclives pero mis ideas han creado una universo de posibilidades con proyectos que quizás pocos entienden, pero que tienen todo el sentido del mundo para mí.
Y cuando comienzas a hacer cosas con sentido y con respeto a todo, el mundo comienza a respetar lo que haces y responder a tus ideas, a gravitacionarlas.
Eso es lo que está sucediendo ahora con Migro y no puedo estar más emocionado de este proyecto generacional del que simplemente estoy empezando con un grupo de personas muy valiosas y preparadas, con una visión parecida en cuanto al problema que queremos solucionar.
Menos es más, pero sostenido en el tiempo.
Lo último que quise fue quedarme más tiempo, así comenzaría mi versión de ese Tan joven y tan viejo de Sabina, al que como ya sabéis, tanto admiro.

