Fases
Existen decisiones que nos cambian. Decisiones que imploran a nuestro yo profundo que se fuera de aquí, que ya no es bienvenido.
Decisiones que nos cambian, que crean puntos equidistantes, vértices de ruptura, vértices de cambio que nos construyen.
Y existe también, toda esa viceversa antagonista que nos destruye.
Supongo que todos recordaremos momentos en los que con muchas situaciones en contra, decidimos arriesgarnos y mirar hacia delante, o hacia un lado diferente que en su momento pensamos que era el adecuado.
Quizás puedas recordar cuándo fue que llegaste a tener uso de razón o mejor dicho a ser consciente de ello.
Después de ese momento, en el camino hacia la madurez, las cosas viran, aparecen nuevos personajes en tu vida, pensamientos frecuentes, ideas rumiantes, sentimientos de culpa, ideas y proyectos, alegría y tristeza, viajes y lugares, amor y desamor, amistades y desilusiones, riqueza y amarguras, sueños y despertares, y un día, haciendo balance te das cuenta de que todo son ya simplemente eso, recuerdos.
Cuando somos más jóvenes le damos menos valor a la experiencia y más al hábito de construirla que no puede ser otra cosa que la rebeldía.
Pero también existen las fases, esos años en los que solo te apasionaba cierta cosa, y que luego con el pasar de los años llegaste a avergonzarte quizás, y a pensar de que todo fue en vano.
Porque la vida da muchas vueltas, y mejor que las siga dando, ¿no crees?

